
Se cierra uno de los capítulos mas tristes de El Salvador, el pasado lunes 18 de agosto, el pueblo de Zacatecoluca despidió entre cantos, lágrimas y recuerdos al profesor Enrique Aguilar Peña, quien desapareció el pasado 16 de abril durante una caminata en el volcán Chichontepec y cuyos restos fueron encontrados tres meses después.
El sepelio estuvo marcado por la fe y el cariño: tras una misa en la parroquia El Calvario, familiares, amigos, colegas y exalumnos lo acompañaron hasta su última morada en el cementerio general. El himno al maestro se elevó como un homenaje a su entrega y vocación.
Su esposa, Aracely Rodas, recordó que en el último libro que Kike escribía, él mencionaba su deseo de que su cuerpo descansara en la naturaleza. “Se me eriza la piel al saber que, de alguna forma, casi ocurrió como él lo quería”, expresó conmovida.
Entre lágrimas, su hermano Rolando Peña compartió la mezcla de alivio y tristeza que embarga a la familia: “Hoy al menos tenemos un lugar donde visitarlo. Para mí es un pedazo de vida que se va con él, pero vivirá siempre conmigo. Espero que lo recuerden como lo que fue: Kike Peña, buena gente de verdad”.
Colegas y amigos lo describieron como un hombre alegre, entusiasta y un amigo inseparable. Su partida deja un vacío imposible de llenar, pero también el ejemplo de un verdadero maestro cuya huella permanecerá en quienes lo conocieron y amaron.





