Trump confirma autorización a la CIA para operaciones encubiertas en Venezuela.

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En un anuncio inusual que rompe con la tradición de secretismo de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó hoy haber autorizado operaciones encubiertas de la agencia en territorio venezolano.

La revelación, adelantada por The New York Times, intensifica la campaña de «máxima presión» de la administración Trump contra el gobierno de Nicolás Maduro, enmarcada en el combate al narcotráfico y la migración irregular, pero con claras implicaciones para un posible cambio de régimen.

Durante una rueda de prensa en el Despacho Oval, junto al director del FBI, Kash Patel, y la fiscal general, Pam Bondi, Trump justificó la decisión con dos motivos principales: «Primero, porque los venezolanos han vaciado sus cárceles en Estados Unidos. Entraron porque teníamos una política de fronteras abiertas. Han permitido que miles y miles de presos de instituciones psiquiátricas y manicomios se vaciaran en Estados Unidos. […] Lo otro es la droga. Tenemos muchas drogas que llegan desde Venezuela».

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El mandatario evitó responder directamente si estas operaciones incluyen acciones letales contra Maduro, calificando la pregunta como «ridícula», pero añadió: «Creo que Venezuela está sintiendo la presión». Además, insinuó la posibilidad de ataques terrestres: «Tenemos el mar prácticamente bajo control, ahora los detendremos por tierra».

La autorización, según fuentes citadas por The New York Times, permite a la CIA realizar acciones unilaterales o coordinadas con operaciones militares más amplias, incluyendo potenciales «operaciones letales» contra Maduro o su entorno. Esto representa un salto significativo respecto a las facultades previas de la agencia en la región, limitadas a inteligencia y cooperación en seguridad.

La directiva clasificada se enmarca en una escalada militar reciente: desde septiembre, fuerzas estadounidenses han destruido al menos seis embarcaciones en el Caribe, vinculadas al presunto narcotráfico, dejando 27 muertos –cuatro de ellas originarias de Venezuela–. Trump celebró estos bombardeos en su red social Truth Social, afirmando que salvan «25 mil vidas estadounidenses» al interceptar cargamentos letales.

La medida revive fantasmas históricos de intervenciones estadounidenses en América Latina, como las operaciones de la CIA en Guatemala (1954), Cuba (1961) o Nicaragua (años 80). Bajo la dirección de John Ratcliffe, confirmado como jefe de la CIA, la agencia prometió ser «menos adversa al riesgo» y más agresiva en acciones encubiertas.

La estrategia, impulsada por el secretario de Estado Marco Rubio, busca forzar la salida de Maduro, no reconocido por Washington tras las elecciones presidenciales de julio de 2024, consideradas fraudulentas. EE.UU. ofrece 50 millones de dólares por información que lleve a su arresto por narcotráfico.

En Caracas, el rechazo fue inmediato. Maduro denunció «golpes de Estado orquestados por la CIA» y decretó un estado de «conmoción externa», activando milicias y ejercicios militares semanales. «Venezuela jamás será humillada por ningún imperio», afirmó, acusando a Washington de violar el derecho internacional y la Carta de la ONU para saquear recursos venezolanos.

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 El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, declaró que el país ya está «en guerra» con EE.UU., aunque no formalmente. Analistas temen que esta retórica acelere una movilización nacional, con riesgos de escalada regional. Reacciones internacionales y críticas internas.

La senadora demócrata Jeanne Shaheen, de alto rango en el Comité de Relaciones Exteriores, alertó que estas acciones «acercan a Estados Unidos a un conflicto abierto sin transparencia ni salvaguardas». Organismos como la ONU han condenado los bombardeos en el Caribe como «ilegales».

En América Latina, gobiernos aliados a Maduro, como los de Cuba y Nicaragua, expresaron solidaridad, mientras Colombia y Brasil observan con cautela ante el despliegue de más de 10.000 tropas estadounidenses en Puerto Rico y buques en el Caribe. Expertos en inteligencia, como Felix Cook de S-RM, advierten que esta «presión constante» podría volverse indistinguible de una intervención directa, con graves implicaciones legales e internacionales.

Queda por ver si la CIA planea acciones inmediatas o si la autorización es una contingencia; por ahora, el mensaje es claro: la era Trump no tolerará más lo que califica como «narcoterrorismo» venezolano.

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