Capturan a responsable que, por celos inyectó químico toxico y provocó la muerte de una joven de 18 años Sensuntepeque, Cabañas.

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En un operativo relámpago ejecutado por la Policía Nacional Civil (PNC) en el cantón Río Grande de Sensuntepeque, se materializó la captura de Norma Leticia Rodríguez Rodríguez (29 años) y Adelmo Enrique Méndez Rodríguez (edad no divulgada), principales sospechosos del homicidio de una joven de 18 años, quien falleció el pasado 14 de octubre tras ser envenenada intencionalmente con un químico altamente tóxico.

La víctima, identificada como una adolescente residente en el barrio El Calvario de Sensuntepeque, fue atacada el 2 de octubre por su prima política, Norma Leticia Rodríguez, quien le administró una inyección letal con bipiridilo –un herbicida neurotóxico comúnmente usado en agricultura y extremadamente peligroso para humanos–.

Según la reconstrucción de los hechos por parte de la PNC y la Fiscalía General de la República (FGR), Rodríguez actuó motivada por celos exacerbados: la joven era la nueva pareja sentimental de Adelmo Enrique Méndez, exnovio de la agresora. Méndez Rodríguez, quien habría facilitado el encuentro entre las mujeres y encubierto el acto, fue detenido como cómplice accesorio.

Los síntomas iniciales no levantaron sospechas inmediatas. Al día siguiente del incidente, la víctima acudió a una consulta médica donde le recetaron analgésicos comunes, atribuyendo su malestar a una posible intoxicación alimentaria. Sin embargo, el 10 de octubre su estado se agravó drásticamente: vómitos intensos, convulsiones y fallo respiratorio la llevaron al Hospital Nacional de Sensuntepeque, donde se diagnosticó una intoxicación severa.

Referida de urgencia al Hospital Zaldaña, ingresó a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), pero pese a los esfuerzos médicos, falleció dos días después, el 14 de octubre. La autopsia realizada por el Instituto de Medicina Legal (IML) confirmó la presencia de bipiridilo en concentraciones letales, estableciendo la causa de muerte como envenenamiento intencional.

La investigación, a cargo de la Delegación de Cabañas de la FGR y la Sección de Homicidios de la PNC, avanzó rápidamente gracias a testimonios familiares, análisis toxicológicos y registros telefónicos que vincularon a los sospechosos. «Norma Leticia planeó el acto con premeditación, aprovechando la confianza familiar para aplicar la sustancia disfrazada de un ‘remedio casero’.

Adelmo, consciente del plan, proporcionó el vehículo y destruyó evidencias iniciales», detalló el subcomisionado de la PNC en Cabañas, Roberto Herrera, durante una rueda de prensa este mediodía. Los detenidos, originarios del mismo municipio, fueron apresados en una vivienda precaria en Río Grande, donde se hallaron restos del químico y dispositivos electrónicos con mensajes incriminatorios.

Ambos permanecen en el Centro Penal de Cabañas a disposición judicial, enfrentando cargos por homicidio agravado, con penas que podrían superar los 30 años de prisión. Este trágico suceso ha reavivado el debate sobre la violencia de género en entornos rurales de El Salvador, donde los crímenes pasionales representan un porcentaje alarmante de los feminicidios.

La joven víctima, estudiante de bachillerato y conocida por su jovialidad en la comunidad, deja un vacío irreparable en su familia, compuesta por padres y dos hermanos menores. «Mi sobrina era la luz de la casa; nunca imaginamos que la traición vendría de alguien tan cercano. Exigimos justicia plena para que no haya impunidad», expresó con voz entrecortada la tía materna de la fallecida, María Elena Torres, en declaraciones a la prensa local.

Organizaciones como el Movimiento de Mujeres por la Paz (MUMPA) y la Red de Defensoras de Cabañas han condenado el acto y clamado por protocolos más estrictos en casos de toxicología forense. «Los celos no justifican un asesinato. Necesitamos educación en equidad de género desde las escuelas y apoyo psicológico accesible para prevenir estas espirales de violencia», urgió la coordinadora regional de MUMPA, Silvia Ramos.

En respuesta, el Ministerio de Salud y la PNC anunciaron para la próxima semana capacitaciones comunitarias sobre reconocimiento de envenenamientos y líneas de denuncia anónima, en colaboración con alcaldías locales.

Mientras la familia de la víctima organiza un sepelio digno para este sábado en la iglesia parroquial de Sensuntepeque, las autoridades mantienen la reserva sobre posibles cómplices adicionales.

 Este caso, aunque doloroso, subraya el compromiso de las instituciones salvadoreñas con la erradicación de la impunidad, en un territorio que ha visto reducidos drásticamente los índices de violencia gracias a estrategias de inteligencia preventiva.

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