Polémica en la Super Bowl, más de 100.000 firmas exigen reemplazar a Bad Bunny por George Strait.

image 50

El Super Bowl LX, programado para el 8 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, se ha convertido en el epicentro de una batalla cultural que divide a Estados Unidos. Apenas semanas después de que la NFL anunciara a Bad Bunny como cabeza de cartel del icónico show de medio tiempo, una petición en Change.org ha superado las 100.000 firmas exigiendo su reemplazo por el legendario cantante country George Strait.

Esta controversia, que mezcla política, identidad nacional y diversidad musical, refleja las tensiones en un país polarizado.La iniciativa, lanzada el 1 de octubre bajo el seudónimo «American Values First», argumenta que Bad Bunny —cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio— no representa los «valores familiares» del evento más visto de la televisión estadounidense.

Los firmantes critican su estilo «drag» y letras con temas adultos, considerándolos inapropiados para un público familiar. Además, resaltan que el 78% de los estadounidenses solo habla inglés, y temen que un show predominantemente en español genere divisiones en lugar de unir a la nación. «El Super Bowl debe honrar las raíces musicales estadounidenses, no volverse político», reza el texto de la petición, que propone a Strait —con 60 éxitos en Billboard y apodado el «Rey de la Country»— como alternativa ideal por su autenticidad y emotividad.

El detonante ha sido la postura política de Bad Bunny. El puertorriqueño, conocido por sus críticas a las políticas migratorias de la era Trump, ha sido etiquetado como «antiamericano» por sectores conservadores. En una reciente aparición en Saturday Night Live, el artista respondió con humor: «Y si no entendieron lo que acabo de decir, tienen cuatro meses para aprenderlo», refiriéndose a su presentación en español. Esto avivó las llamas.

Donald Trump, en una entrevista con Newsmax, confesó: «Nunca había oído hablar de él. Es absolutamente ridículo». La organización conservadora Turning Point USA, alineada con el expresidente, anunció un «contraespectáculo» paralelo, reforzando el rechazo de la derecha MAGA.La NFL, sin embargo, se mantiene firme.

image 51

El comisionado Roger Goodell defendió la elección en un comunicado: «Bad Bunny es uno de los artistas más populares del mundo. Buscamos conectar con una audiencia global y diversa». Fuentes internas de Roc Nation, productora del show, aseguran que la participación del boricua sigue en pie, como parte de una estrategia para captar al público latino y joven, que representa un tercio de los fans de la liga.

Figuras como Jennifer López, quien compartió escenario con Shakira en el Super Bowl LIII, han respaldado al artista: «La música trasciende idiomas y fronteras».Esta no es la primera vez que el halftime genera revuelo. Recuerda el escándalo de Janet Jackson en 2004 o las boicots por la rodilla de Colin Kaepernick.

Pero la petición contra Bad Bunny evidencia un choque generacional y cultural: de un lado, la apertura multicultural que ha impulsado éxitos como el de Shakira y JLo; del otro, un clamor por preservar la «tradición americana» en tiempos de cambio demográfico. Con más de 100.000 firmas —una cifra casi equivalente a la capacidad del estadio—, el debate trasciende lo musical.

¿Podrá la NFL ignorar esta ola? Analistas predicen que el show de 2026 será uno de los más polémicos de la década, simbolizando la lucha por la identidad en la era Trump 2.0.Mientras tanto, fans de Bad Bunny inundan redes con hashtags como #BadBunnySuperBowl, celebrando su ascenso como ícono global.

Strait, por su parte, ha guardado silencio, pero su legado country podría unir a conservadores si la presión escala. En un país donde el fútbol americano es religión, este halftime promete ser herejía.

Comparte este post: