
La melatonina, conocida como la «hormona del sueño», se ha popularizado como suplemento para combatir el insomnio. Sin embargo, su impacto en la salud cardiovascular genera debate entre expertos. Mientras estudios previos destacan sus beneficios protectores, una investigación reciente alerta sobre riesgos en el uso prolongado, especialmente en personas con insomnio crónico.
Por un lado, la melatonina actúa como un potente antioxidante, neutralizando radicales libres que dañan las células cardíacas. Investigaciones publicadas en revistas como PMC y Revista Española de Cardiología muestran que reduce el daño por isquemia-reperfusión —común en infartos—, al regular el calcio intracelular y mitigar el estrés oxidativo.
En modelos animales y humanos, ha demostrado disminuir la hipertensión, mejorar el metabolismo lipídico y proteger contra la hipertensión pulmonar y aterosclerosis. «La melatonina influye positivamente en el ritmo cardíaco y la presión arterial, gracias a sus receptores en los cardiomiocitos», explica un análisis de 2016 en PMC. Además, niveles bajos de melatonina se asocian con mayor riesgo de eventos cardiovasculares, como infartos matutinos, cuando sus concentraciones son mínimas.
No obstante, un estudio preliminar presentado en las Sesiones Científicas de la American Heart Association (AHA) en noviembre de 2025 cuestiona su seguridad a largo plazo. Analizando registros de más de 130.000 adultos con insomnio, se encontró que quienes tomaron melatonina por al menos un año tenían un 90% más de riesgo de insuficiencia cardíaca, 3.5 veces más probabilidades de hospitalización por esta causa y el doble de mortalidad general.

«Aunque no prueba causalidad, genera preocupación sobre la seguridad cardiovascular de los suplementos», advierte la Dra. Phyllis Zee, experta en sueño de Northwestern Medicine. Factores como la dosis variable (no regulada por la FDA en EE.UU.) y el insomnio subyacente —que eleva el riesgo cardíaco por sí solo— podrían explicar la asociación, no el suplemento per se.
Expertos como el Dr. Ekenedilichukwu Nnadi, líder del estudio, recomiendan precaución: «Más investigaciones son necesarias para confirmar estos hallazgos». Recomiendan priorizar terapias como la cognitivo-conductual para el insomnio y consultar a un médico antes de usar melatonina crónicamente, optando por productos farmacéuticos certificados.
En resumen, la melatonina ofrece promesas protectoras para el corazón en contextos agudos, pero su uso extendido podría señalar —o agravar— problemas subyacentes. La clave está en el equilibrio: no es un «suplemento inocuo», sino una herramienta que requiere supervisión experta para evitar sorpresas cardiovasculares.



