Manifestaciones de la Generación Z en México: Hartazgo Juvenil y Respuesta de Sheinbaum.

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México vivió este 15 de noviembre una jornada de protestas convocada por el colectivo «Generación Z México», un movimiento de jóvenes nacidos entre 1997 y 2012 que alzó la voz contra la corrupción, la inseguridad y la impunidad. Inspirados en olas globales de descontento —como las de Nepal o Perú—, miles marcharon en Ciudad de México desde el Ángel de la Independencia al Zócalo, ondeando banderas blancas y del anime One Piece como símbolo de rebeldía. El detonante: el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, el 1 de noviembre, visto como emblema de la violencia narco que cebó 120 heridos y 40 detenidos en choques con la policía.

La marcha, que atrajo a adultos y opositores, demandó revocación de mandato, reformas judiciales y transparencia. En Guadalajara, 20 mil tapatíos exigieron oportunidades para jóvenes, vulnerables ante la violencia que los posiciona como principal causa de muerte en 2024. Aunque pacífica en su mayoría, derivó en disturbios: encapuchados derribaron vallas del Palacio Nacional, provocando gases lacrimógenos y represión.

La presidenta Claudia Sheinbaum, con aprobación superior al 70%, condenó la violencia: «Nunca se debe usar la violencia para cambiar; siempre por la vía pacífica». Minimizó la presencia juvenil —»había muy pocos jóvenes»— y acusó a la oposición de derecha, bots y campañas de desinformación con más de 90 millones de pesos, impulsadas por figuras como Vicente Fox y Ricardo Salinas Pliego. «Es una marcha falsa, inflada con cuentas falsas», afirmó, cuestionando su legitimidad pese a reconocer el derecho a manifestarse.

Expertos ven en esto un giro: la Gen Z, nativa digital, cataliza un reclamo intergeneracional contra la herencia de López Obrador. Sheinbaum, que endureció la lucha anticrimen por presiones de EE.UU., enfrenta su primer desafío mayor. ¿Escucha o reprime? El Zócalo, testigo de la historia, espera respuestas.

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