Las acciones de Tesla (TSLA) han protagonizado un impresionante rebote en las últimas sesiones, posicionándose nuevamente en la mira de los 500 dólares por acción. Este repunte, que llevó al título a cerrar recientemente en los 483.37 dólares tras una subida diaria superior al 3.4%, responde a un movimiento estratégico clave: el fortalecimiento de su infraestructura en Europa.

La compañía liderada por Elon Musk ha decidido elevar su apuesta por la Gigafábrica de Berlín-Brandenburgo (Grünheide). Según informes recientes, Tesla planea invertir cerca de 1,200 millones de dólares (unos 1,000 millones de euros) para iniciar la producción masiva de celdas de batería en suelo alemán a partir de 2027. El objetivo es alcanzar una capacidad anual de 8 gigavatios hora, permitiendo que toda la cadena de valor, desde la celda hasta el vehículo terminado, ocurra en una sola ubicación.
Este giro estratégico es interpretado por los analistas como una medida de resiliencia ante el cambiante panorama político en Estados Unidos y la necesidad de optimizar costos logísticos en el continente europeo. Aunque producir baterías en Europa sigue siendo un reto económico, la integración vertical promete blindar el suministro de la compañía. De consolidar el soporte actual, los expertos técnicos prevén que una ruptura clara de la barrera de los 500 dólares podría proyectar el valor hacia nuevos máximos históricos por encima de los 540 dólares.



