Agricultores europeos se rebelan contra el recorte de subsidios.

La capital belga se ha convertido en el epicentro de una tensa jornada de protestas bajo el lema «Bruselas Arde». Miles de agricultores procedentes de diversos puntos de la Unión Europea, con una destacada presencia de delegaciones húngaras, han tomado las calles para expresar su rotundo rechazo a la última propuesta de la Comisión Europea: un recorte del 20% en los subsidios agrícolas.

El malestar radica en el destino de estos fondos, los cuales serían redirigidos para financiar el apoyo económico y militar a Ucrania. Los manifestantes, que han bloqueado las principales avenidas con cientos de tractores, denuncian que esta medida asfixia un sector que ya lidia con el aumento de los costos de producción y la competencia desleal.

Con pancartas frente a las instituciones de la UE, el mensaje dirigido a Ursula von der Leyen ha sido contundente: «Sin agricultores no hay comida». El sector advierte que sacrificar la Política Agrícola Común (PAC) no solo arruina a miles de familias rurales, sino que pone en jaque la seguridad alimentaria de todo el continente. Mientras las llamas de las barricadas iluminan el barrio europeo, los productores exigen que la solidaridad internacional no se construya a costa de la supervivencia del campo europeo.

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