
Un macabro descubrimiento ha conmocionado a la opinión pública en Guatemala. En los últimos tres días, las autoridades locales han localizado al menos 12 cadáveres abandonados en una ladera de una carretera en la periferia de la capital. El sitio, utilizado habitualmente como un basurero clandestino, se encuentra en una zona boscosa de difícil acceso y con escasa vigilancia policial.
El hallazgo presenta características alarmantes que sugieren una operación sistemática. Según los informes forenses y policiales, todas las víctimas fueron encontradas envueltas en sábanas y bolsas plásticas. Este patrón de abandono indica un modus operandi específico, diseñado para deshacerse de los cuerpos con rapidez en zonas desoladas.
Las investigaciones preliminares del Ministerio Público y la Policía Nacional Civil atribuyen estos crímenes a estructuras criminales de pandillas, vinculando los hechos con posibles ajustes de cuentas o pugnas territoriales. La falta de iluminación y patrullaje en esta ruta periférica ha facilitado que grupos delictivos conviertan el área en un escenario de liberación de víctimas.
Las autoridades han reforzado la vigilancia en el sector, mientras trabajan en la identificación de los fallecidos para determinar si existían reportes previos de desaparición. Este suceso reaviva el debate sobre la seguridad en las zonas limítrofes de la Ciudad de Guatemala.



