
El Departamento de Estado de los Estados Unidos ha reforzado sus protocolos de seguridad para los solicitantes de visa, estableciendo que la revisión del historial en redes sociales podrá abarcar hasta los últimos cinco años. Esta medida busca profundizar en el perfil de quienes desean ingresar al país, analizando comportamientos, opiniones y conexiones digitales.
A partir de ahora, la mayoría de los solicitantes de visas de no inmigrante e inmigrante deberán proporcionar sus nombres de usuario en plataformas como Facebook, X (Twitter), Instagram y YouTube, entre otras. Los oficiales consulares utilizarán esta información para verificar la veracidad de los datos proporcionados en los formularios y para detectar posibles riesgos a la seguridad nacional o pública.
Expertos en migración recomiendan a los usuarios ser cautelosos con el contenido que comparten, ya que publicaciones relacionadas con actividades ilícitas, discursos de odio o contradicciones sobre el propósito del viaje podrían ser motivos suficientes para la denegación del visado. Esta política subraya que la identidad digital es ahora tan relevante como la documentación física en los procesos consulares modernos, consolidando una vigilancia más estricta en la era de la información.



