
El año 2025 cierra como un periodo histórico para la ciencia, con hitos que transformarán la calidad de vida de millones de personas. Tres avances destacan por su capacidad de ofrecer alternativas más humanas, discretas y eficaces frente a condiciones críticas.
En la salud femenina, la aprobación de Elinzanetant (Lynkuet) marca un antes y un después. Es el primer tratamiento no hormonal para la menopausia que bloquea los químicos cerebrales causantes de los sofocos. Esta es una noticia vital para mujeres con antecedentes de cáncer de mama que no pueden usar terapias de estrógenos. Por otro lado, la lucha contra las alergias graves dio un salto con Neffy, el primer aerosol nasal de epinefrina. Este dispositivo elimina el miedo a las agujas en crisis de anafilaxia, permitiendo una reacción más rápida y sencilla.
En cuanto a la infectología, el Lenacapavir se ha consolidado como la «vacuna» preventiva más cercana hasta la fecha. Con solo dos inyecciones al año, previene el VIH de forma casi total, superando la barrera de la toma diaria de pastillas. Finalmente, la medicina regenerativa mira hacia el futuro gracias al estudio del ajolote; científicos de Harvard descubrieron que el ácido retinoico actúa como un «GPS molecular», un hallazgo que podría enseñarle al cuerpo humano a reconstruir tejidos dañados.



