Claves para disfrutar sin excesos ni malestares las celebraciones de fin de año.

La última noche del año es sinónimo de grandes banquetes, pero también de un aumento significativo en las urgencias por problemas estomacales y descompensaciones. Los especialistas advierten que la combinación de comidas copiosas, grasas y alcohol puede empañar la celebración si no se toman medidas preventivas.

Para evitar la pesadez y la acidez, el primer consejo es la moderación. No es necesario privarse de los platillos típicos, sino controlar las porciones. Los nutricionistas recomiendan evitar llegar a la cena con el estómago vacío; realizar una merienda ligera durante el día evitará que el hambre nos lleve a comer en exceso por la noche.

En cuanto a las bebidas, la hidratación es fundamental. Se recomienda alternar cada copa de alcohol con un vaso de agua mineral. Esto no solo reduce la ingesta calórica, sino que ayuda al hígado a procesar las toxinas y previene la temida deshidratación.

Otro factor crítico es la velocidad: comer despacio y masticar bien facilita la digestión. Asimismo, se aconseja esperar al menos una hora tras la cena antes de acostarse para evitar el reflujo. Para quienes padecen de hipertensión o diabetes, es vital no abandonar su medicación habitual y limitar el consumo de sal y azúcares refinados. Con estos sencillos hábitos, es posible recibir el nuevo año con energía y, sobre todo, con salud.

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