
En un giro drástico para la política regional, Delcy Rodríguez ha asumido funciones como presidenta encargada de Venezuela, tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses. En su primer mensaje oficial, emitido luego de encabezar el Consejo de Ministros, Rodríguez extendió una invitación directa al presidente Donald Trump para «trabajar conjuntamente» bajo un esquema de respeto y diálogo.
La designación de Rodríguez surge por orden del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), ante la «imposibilidad material» de Maduro para ejercer el cargo. Durante su alocución, la mandataria interina enfatizó que la región merece paz y no confrontación. “Extendemos la invitación al gobierno de los EE.UU. a trabajar en una agenda de cooperación orientada al desarrollo compartido”, afirmó, buscando distender la crisis diplomática.

Un escenario de alta tensión
A pesar del tono conciliador hacia la Casa Blanca, Rodríguez mantiene una postura firme respecto a la situación de Maduro, calificando su detención como un «secuestro» y exigiendo su liberación inmediata.
La comunidad internacional se encuentra dividida:
- Rechazo: Brasil, Cuba, Colombia y México denuncian la operación como una violación a la soberanía.
- Respaldo: Argentina y Ecuador han mostrado su apoyo a las acciones de Washington.
Este nuevo capítulo abre una interrogante sobre si la administración Trump aceptará el diálogo con una figura del riñón de Maduro o si mantendrá la presión hasta un cambio total de sistema.




