
La tranquilidad de Playa El Espino, uno de los destinos turísticos más emblemáticos de la zona oriental, se ha visto empañada por una creciente preocupación: la presencia de una jauría de perros sin control que deambula permanentemente por la costa. Visitantes y residentes han denunciado un aumento en los incidentes, reportando ataques y mordeduras que han convertido el descanso en un riesgo.
El temor es latente entre las familias y turistas extranjeros que llegan a disfrutar del mar. Según testimonios de los afectados, los animales se muestran agresivos al defender lo que consideran su territorio, atacando a quienes caminan por la orilla o se acercan a las áreas de descanso. Esta situación no solo representa un peligro para la integridad física, sino que también afecta la imagen del destino y la economía local.
Llamado a las autoridades
Habitantes de la zona han señalado que, ante la falta de dueños responsables, es urgente la intervención municipal o de instituciones de bienestar animal. Entre las solicitudes destacan:
- Control y reubicación de los caninos.
- Implementación de campañas de castración.
- Presencia de vigilancia para garantizar la seguridad de los bañistas.
Sin una solución inmediata, el sector turístico teme que el flujo de visitantes disminuya ante la inseguridad sanitaria y física que representa esta problemática.



