México bajo presión de Estados Unidos por envíos de petróleo a Cuba.

La relación energética entre México y Cuba ha colocado al gobierno de Claudia Sheinbaum en una posición delicada frente a la administración de Donald Trump. Mientras Estados Unidos endurece su postura hacia La Habana y busca retomar el control del petróleo venezolano, México se ha consolidado como un proveedor estratégico de hidrocarburos para la isla.

El reciente trayecto del buque Ocean Mariner desde Veracruz hacia La Habana simboliza este flujo constante que, según reportes a la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU., alcanzó un promedio de 19,200 barriles diarios entre enero y septiembre de 2025.

A pesar de que el gobierno mexicano defiende estos envíos bajo conceptos de ayuda humanitaria o contratos específicos, analistas advierten que esta política podría tensar las negociaciones bilaterales con Washington. Expertos como Jorge Piñón de la Universidad de Texas señalan que el volumen de exportaciones mostró una reducción tras visitas diplomáticas estadounidenses de alto nivel, lo que sugiere una sensibilidad directa a la presión externa.

Con el colapso del suministro desde Venezuela y las sanciones de la administración Trump, el petróleo mexicano se ha vuelto vital para la estabilidad energética cubana, pero también en un foco de conflicto geopolítico que pone a prueba la soberanía comercial de México frente a su principal socio económico.

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