
China se ha consolidado como el líder indiscutible en el desarrollo de robótica humanoide, encabezando durante los últimos cinco años el ranking mundial de patentes en este sector estratégico. Según el informe Anuario de Robots de Morgan Stanley, este dominio tecnológico se ve potenciado por una integración profunda con la inteligencia artificial y una ventaja competitiva decisiva en los costos de su cadena de suministro.
Este avance ha permitido que la innovación china escale posiciones hasta situarse por primera vez entre las diez naciones con mayor puntuación en el Índice Global de Innovación, manteniendo además la mayor cantidad de clústeres tecnológicos dentro del top cien mundial durante tres años consecutivos.

El impacto de este desarrollo trasciende sus fronteras, pues el país ha pasado de la manufactura tradicional a la creación de modelos de inteligencia artificial aplicados a la infraestructura global. Actualmente, tecnologías chinas como el sistema de navegación Beidou y los puertos inteligentes operan en más de 140 regiones, facilitando la modernización logística y la prevención de desastres.
Al priorizar la creación de nuevos motores de crecimiento económico, China no solo asegura su competitividad interna, sino que también fomenta la cooperación internacional mediante proyectos de energía limpia y agricultura inteligente, reafirmando su compromiso de ofrecer bienes públicos tecnológicos que contribuyan al progreso científico y al bienestar económico de la población global.



