
El futuro de Sergio Ramos parece estar cada vez más cerca de los despachos que del césped. El defensa central, recientemente desvinculado del Rayados de Monterrey, viajó este jueves a la capital andaluza para reiterar formalmente su interés en adquirir el Sevilla FC. Acompañado por el abogado Julio Senn, Ramos mantuvo una reunión informal con representantes de las familias Carrión y Alés, accionistas de referencia de la entidad nervionense.
La propuesta de Ramos, respaldada por un sólido grupo de inversores, contempla un desembolso superior a los 400 millones de euros. No es la primera vez que el camero intenta hacerse con el control del club de sus amores; a finales de 2025 ya presentó una oferta que fue pausada debido a la existencia de un contrato de exclusividad con un fondo de inversión estadounidense.
La pugna por el control sevillista
A pesar del fuerte interés del exjugador, la directiva actual y sus asesores legales parecen priorizar la venta a capital extranjero. Tras desistir el primer grupo norteamericano, las familias propietarias (Del Nido, Alés, Castro, Guijarro y Carrión) han iniciado conversaciones con un segundo fondo estadounidense. Ramos, lejos de rendirse ante la preferencia por compradores foráneos, busca demostrar que su proyecto cuenta con la solvencia financiera y el arraigo necesario para liderar la nueva etapa del club hispalense.



