
En una jornada marcada por la controversia en el Foro Económico Mundial de Davos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado su ofensiva diplomática para adquirir Groenlandia. Tras proponer abiertamente la «compra» del territorio ártico, el mandatario estadounidense lanzó un duro desafío al ministro de Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, quien había rechazado cualquier negociación: «Que me lo diga a la cara», sentenció Trump.
Pese a la negativa inicial de Dinamarca, el líder republicano anunció un supuesto «marco de acuerdo futuro» con el jefe de la OTAN, Mark Rutte. Según Trump, este pacto garantiza la seguridad nacional a largo plazo y satisface todas las pretensiones de Washington. Como gesto de distensión tras este avance, la Casa Blanca ha retirado los aranceles previstos para febrero contra Dinamarca y sus aliados.
Mientras Trump descartaba el uso de la fuerza militar, la respuesta europea no se hizo esperar. Ante el Parlamento Europeo, el rey Felipe VI defendió que la Unión Europea no puede avalar planteamientos geopolíticos «de otra época», subrayando que «la fuerza sin principios equivale a la barbarie». La jornada en Davos culminó con la evacuación del centro de congresos debido a un incendio cercano, cerrando un día de alta tensión internacional.



