
Una histórica masa de aire ártico ha desencadenado una gigantesca tormenta de nieve y hielo que atraviesa Estados Unidos desde Nuevo México hasta Maine. El fenómeno, calificado por el Servicio Nacional de Meteorología (NWS) como «inusualmente extenso», amenaza con afectar a cerca de 240 millones de personas, lo que ha llevado a 16 estados y a la capital, Washington, a declarar el estado de emergencia.

La situación es crítica en Texas, donde las lluvias heladas y temperaturas bajo cero ya han provocado cortes de energía en más de 50,000 hogares, reviviendo el temor por la fragilidad de la red eléctrica. En ciudades como Houston, las autoridades han instado a la población a resguardarse durante las próximas 72 horas ante acumulaciones de hielo que podrían ser «catastróficas».

El impacto en el transporte es masivo, con más de 13,000 vuelos cancelados programados entre sábado y domingo. Las autoridades advierten que lo peor está por venir: tras la nieve, se espera un desplome térmico con sensaciones de hasta -45 °C en las Grandes Llanuras. El gobierno federal ha anunciado el cierre de oficinas para el lunes como medida preventiva ante un panorama de carreteras intransitables y peligro extremo por congelamiento.



