
La Semana de la Moda masculina de París, que concluye este domingo, ha dejado clara una tendencia dominante: el conservadurismo y la funcionalidad. Tras un 2025 de cambios constantes en las direcciones artísticas, las firmas de lujo han optado por evitar riesgos, presentando colecciones otoño-invierno marcadas por la sobriedad y los valores seguros.
Expertos del sector coinciden en que la inestabilidad económica y el complejo contexto internacional han empujado a las marcas a buscar la tranquilidad de su clientela. «Estamos en un periodo en el que vamos directo a lo esencial», señalan analistas, destacando que el objetivo ahora es crear prendas capaces de perdurar más allá de una sola temporada.
El gran protagonista ha sido el traje con corbata, reinventado por casas como Louis Vuitton, bajo la dirección de Pharrell Williams, y Dior, que rescató siluetas de los años 40 y 60. Asimismo, los estampados de cuadros, desde el tartán hasta el Príncipe de Gales, dominaron las pasarelas, mientras que la paleta cromática se mantuvo en tonos neutros como el gris, marrón y negro, con sutiles destellos en color violeta.
A pesar de esta sobriedad textil, la creatividad se trasladó a los accesorios. Desde máscaras de macramé en Rick Owens hasta tocados extravagantes en Dior, la industria demostró que, aunque la vestimenta sea razonable, la fantasía aún tiene un lugar en los detalles.



