
En un operativo que marca el cierre de uno de los capítulos judiciales más mediáticos de la política salvadoreña reciente, el exalcalde de San Salvador y excandidato presidencial por el partido ARENA, Norman Quijano González, fue ingresado esta noche a una celda tras su arribo al país procedente de los Estados Unidos. El exfuncionario fue entregado a las autoridades locales para dar cumplimiento a la sentencia de prisión que pesa en su contra por delitos cometidos durante su carrera política.
A su llegada, Quijano fue puesto de inmediato bajo la custodia rigurosa del sistema penitenciario. Siguiendo los protocolos establecidos para cualquier privado de libertad, el exdirigente fue sometido a un registro formal, una evaluación médica exhaustiva para verificar su estado de salud y la posterior asignación del recinto donde cumplirá su pena. Este procedimiento administrativo asegura que el ingreso se realice bajo los estándares de seguridad que el caso amerita, dada la relevancia pública del procesado.

La justicia salvadoreña condenó a Quijano a 13 años y 4 meses de prisión por los delitos de agrupaciones ilícitas y fraude electoral. Las investigaciones de la Fiscalía General de la República (FGR) demostraron que, durante la campaña presidencial de 2014, el entonces candidato sostuvo reuniones y pactó acuerdos con estructuras criminales para obtener beneficios electorales.
El proceso judicial, que avanzó significativamente en 2024, se llevó a cabo bajo las recientes reformas al Código Procesal Penal, lo que permitió que la condena se dictara incluso en su ausencia. Las pruebas presentadas confirmaron que Quijano ofreció beneficios a grupos terroristas a cambio de votos, una acción que ha sido calificada como un grave atentado contra la seguridad nacional y el orden democrático del país.
La deportación de Norman Quijano fue posible gracias a los mecanismos de cooperación judicial y migratoria entre los gobiernos de El Salvador y los Estados Unidos. Este esfuerzo conjunto subraya el compromiso de ambas naciones por evitar que personas con sentencias firmes evadan la justicia.

Para muchos analistas, este momento representa el fin de una era política para una de las figuras que una vez gozó de un poder férreo dentro de la derecha salvadoreña. Hoy, Quijano enfrenta una etapa avanzada de su vida tras las rejas, lejos de los estrados políticos y los años de protagonismo nacional, para saldar su deuda con la justicia salvadoreña en un centro penitenciario de máxima seguridad.



