
Brasil ha formalizado su ambición de convertirse en el epicentro del fútbol global. Tras una reunión de alto nivel en Brasilia entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el máximo dirigente de la FIFA, Gianni Infantino, el presidente de la CBF, Ednaldo Rodrigues, confirmó el interés del país por organizar el Mundial de Clubes de 2029.
Este movimiento estratégico ocurre apenas dos años antes de que el gigante suramericano reciba el Mundial Femenino 2027, evento que Infantino calificó como el «mejor de la historia». La intención de la CBF es aprovechar la infraestructura deportiva de primer nivel para albergar el renovado formato de 32 equipos, compitiendo potencialmente contra España por la sede.
Aunque Infantino se centró en los preparativos del torneo femenino y en desestimar las críticas de Sepp Blatter hacia la seguridad en Estados Unidos, el respaldo de Lula parece ser la pieza clave para la candidatura brasileña. «Brasil está en condiciones de recibir este evento grandioso», afirmó Rodrigues, subrayando que ya se trabaja «tras bambalinas» para concretar la aspiración.
Con la participación de figuras como Carlo Ancelotti en el encuentro, Brasil deja clara su intención de consolidarse como el destino predilecto para los grandes eventos de la FIFA en la próxima década.



