
Estados Unidos atraviesa uno de los periodos invernales más implacables y prolongados en décadas. Una nueva incursión de aire ártico intensificará el frío extremo durante la próxima semana, amenazando con batir más de 200 récords de temperaturas bajas desde el centro del país hasta la costa este.
La situación es crítica en estados como Tennessee y Mississippi, donde cientos de miles de usuarios permanecen sin electricidad tras tormentas previas. En Nashville y Atlanta, se esperan máximas de hasta 16 °C por debajo de lo normal, complicando las labores de rescate y restablecimiento de servicios. Ciudades como Filadelfia y Washington enfrentan sus rachas de congelación más largas en más de 30 y 60 años, respectivamente.

Incluso el sur de Florida, usualmente cálido, se prepara para su evento más gélido en 15 años. Se pronostican mínimas de 2 °C en Miami y hasta -4 °C en Orlando, temperaturas tan bajas que podrían provocar la caída de iguanas de los árboles. Con un saldo de al menos 50 fallecidos, las autoridades instan a la población a extremar precauciones ante este frío mortal que solo comenzará a ceder a finales de la próxima semana.



