
La NBA ha sacudido los cimientos de los 76ers de Filadelfia al anunciar la suspensión de 25 partidos para su alero estrella, Paul George, por violar el Programa Antidrogas de la liga. Aunque no se reveló la sustancia específica, la duración del castigo confirma que se trata de su primera infracción bajo el actual acuerdo colectivo.
Esta ausencia representa un golpe devastador tanto en lo deportivo como en lo económico. George dejará de percibir aproximadamente $11,7 millones de dólares —casi medio millón por encuentro—. En la duela, la pérdida es igual de costosa: los 76ers registran un récord de 16-11 con él en cancha, cayendo a un mediocre 10-10 cuando se ausenta. Como tercer máximo anotador del equipo (16 pts/partido), su baja obliga a Tyrese Maxey y Joel Embiid a cargar con una responsabilidad ofensiva aún mayor.
Con Filadelfia peleando el sexto puesto del Este (26-21), el calendario se vuelve cuesta arriba. Se espera que George regrese el 25 de marzo ante Chicago, justo para los últimos diez juegos de la temporada regular. El equipo deberá sobrevivir dos meses sin la versatilidad de su All-Star si desea evitar el torneo Play-In.



