
Por décadas, el sistema educativo salvadoreño fue el reflejo del abandono estatal. Durante la inauguración simultánea de 70 nuevos centros educativos este domingo, el Presidente Nayib Bukele recordó la realidad que enfrentaban miles de estudiantes: escuelas con techos de lámina, estructuras a punto de colapsar y entornos que, en palabras del mandatario, «daban tristeza».
Bajo el programa Dos Escuelas Por Día, el Gobierno de El Salvador está erradicando las condiciones deplorables que marcaron a generaciones. Esta iniciativa ya ha intervenido más de 500 centros escolares a nivel nacional, sustituyendo la precariedad por instalaciones modernas, dignas y equipadas.

«En nuestro país, era raro encontrar una escuela en buenas condiciones; la mayoría se encontraban en situaciones deplorables», subrayó el Jefe de Estado, enfatizando que la inversión en educación es la semilla para un futuro de desarrollo sostenible y competitividad.
Más allá de la infraestructura física, la transformación incluye dos pilares fundamentales:
- Seguridad: El mandatario destacó que hoy las familias gozan de tranquilidad, pues los estudiantes asisten a aulas libres de la influencia de pandillas, un cambio drástico respecto al pasado.
- Logística eficiente: Se reafirmó que la prioridad es la entrega oportuna de los paquetes escolares, asegurando que los niños cuenten con sus herramientas de aprendizaje desde el primer momento.

Este esfuerzo se suma a hitos recientes en la política exterior y comercial, como el acuerdo para la eliminación de aranceles con Estados Unidos, que fortalece el panorama económico donde estos futuros profesionales se desarrollarán. Con la modernización de estas 70 escuelas, El Salvador no solo reconstruye paredes, sino que garantiza la igualdad de oportunidades y reafirma la educación como el eje central de la transformación social del país.



