
En el marco de la Cumbre Mundial de Gobiernos en Dubái, el presidente Pedro Sánchez anunció este martes, 3 de febrero de 2026, una medida histórica: España prohibirá el acceso a las redes sociales a menores de 16 años. Siguiendo la estela de países como Australia, el Ejecutivo busca combatir lo que Sánchez calificó como un «estado fallido» digital, donde imperan el odio y la desinformación.
La ofensiva legislativa no se limita a los usuarios. El Gobierno exigirá responsabilidad legal directa a los directivos de las plataformas por las infracciones cometidas en ellas. Además, se tipificará como delito la manipulación de algoritmos y la amplificación de contenido ilegal. En un movimiento sin precedentes, la Fiscalía investigará posibles infracciones en plataformas como Grok, TikTok e Instagram.
Para reforzar esta soberanía digital, España liderará junto a otros cinco países europeos la «Coalición de los Dispuestos Digitales». Esta alianza implementará un sistema de rastreo de la «huella de odio» y buscará una regulación estricta que supere el poder económico de las Big Tech. «Nuestra determinación es mayor que su riqueza», sentenció Sánchez, subrayando la urgencia de recuperar el control democrático sobre el espacio virtual.



