
Tras cuatro días de parálisis parcial, el gobierno federal de los Estados Unidos retomó sus operaciones el martes 3 de febrero de 2026. La reapertura fue posible gracias a la aprobación de un paquete de financiación en el Congreso, alcanzando un margen estrecho de 217 votos a favor y 214 en contra en la Cámara de Representantes. Esta votación reflejó una división interna, con 21 legisladores de cada partido cruzando líneas partidistas.
El acuerdo, firmado por el presidente Donald Trump, asegura el funcionamiento de la mayoría de las agencias federales hasta septiembre. No obstante, para el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), solo se logró una extensión provisional de dos semanas. Este punto sigue siendo el epicentro del conflicto, ya que las negociaciones están estancadas por desacuerdos profundos sobre la política migratoria y los procedimientos de redadas.
«Es una gran victoria para el pueblo estadounidense», afirmó Trump tras la firma, destacando la continuidad de servicios esenciales.
Como medida de concesión en medio de las tensiones, la secretaria del DHS, Kristi Noem, anunció el uso inmediato de cámaras corporales para agentes en Mineápolis, plan que se expandirá a nivel nacional. Con el reloj en marcha, los legisladores enfrentan ahora un plazo de 14 días para negociar el presupuesto anual del DHS, en un clima de alta polarización legislativa.



