
Con la llegada de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán Cortina 2026, el «Juego del Rugido» vuelve a captar la atención mundial. El curling, llamado así por el sonido que emite la piedra de granito al deslizarse, es mucho más que un deporte de precisión; es una danza de estrategia y habilidad sobre una pista de 45 metros.
Nacido en el siglo XVI en los lagos congelados de Escocia, este deporte debutó oficialmente en los Juegos Olímpicos de 1924. La mecánica es única: dos equipos deslizan piedras de 20 kilos hacia un objetivo circular llamado «la casa». Lo que parece un barrido frenético frente a la piedra es, en realidad, una técnica crucial para calentar el hielo, permitiendo que la piedra avance hasta tres metros adicionales o mantenga una trayectoria recta.

Cada equipo, liderado por un capitán, busca colocar sus piedras lo más cerca posible del centro. Solo un equipo anota por cada manga, y un partido puede durar hasta tres horas. Con zapatos especiales que combinan agarre y deslizamiento, los atletas demuestran por qué esta disciplina es la estrella televisiva del invierno. Del 4 al 22 de febrero, el mundo se detendrá para escuchar nuevamente el rugido sobre el hielo de Cortina d’Ampezzo





