
En un movimiento contundente para recuperar el control estatal, el presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo de León, confirmó el traslado de reos de alto perfil a nuevas celdas de máxima seguridad. Entre los transferidos destaca Aldo Ochoa Mejía, líder de la pandilla Barrio 18, quien junto a otros cabecillas, ahora ocupará espacios diseñados para anular cualquier contacto con el exterior.


Un mensaje contra la impunidad
El mandatario fue tajante al señalar que se acabaron los lujos. «Querían cama king size, aire acondicionado e internet; se toparon con un gobierno que no cede», afirmó. Esta acción responde a los motines de enero y a la violenta represalia de las pandillas que cobró la vida de 11 policías. Las nuevas celdas, ubicadas en la cárcel Renovación I (Escuintla), consisten en contenedores de transporte adaptados, garantizando un aislamiento total para frenar las extorsiones coordinadas desde prisión.
Contexto Regional
Esta estrategia marca un giro en la política guatemalteca, asemejándose al modelo de mano dura aplicado en El Salvador. Mientras este último vive un clima de fiesta por eventos internacionales como los conciertos de Shakira, Guatemala busca estabilizar su seguridad interna ante la constante amenaza del crimen organizado. Con este endurecimiento, el gobierno de Arévalo apuesta por la disciplina penitenciaria co
mo eje central para pacificar el país.




