
Más allá del despliegue técnico y la energía de Shakira en el Estadio Nacional Jorge «Mágico» González, el verdadero protagonismo de la noche se lo robaron sus hijos, Milan y Sasha. En un rincón tras bambalinas, los pequeños protagonizaron un tierno gesto que se volvió viral, reafirmando que la unión familiar es el motor principal de la gira «Las Mujeres Ya no Lloran World Tour».
Mientras su madre hacía vibrar a miles con el éxito «La Tortura», las cámaras captaron un momento espontáneo: Milan, tras beber un poco de agua, se acercó a su hermano menor para fundirse en un abrazo breve pero cargado de afecto. Esta muestra de cariño, capturada por los asistentes y difundida en redes sociales, conmovió a los salvadoreños al mostrar la sólida hermandad que la artista ha cultivado en ellos.
Este episodio se suma a la narrativa de resiliencia y amor que define la etapa actual de la colombiana. Al igual que ocurrió en Argentina con su participación en el tema «Acróstico», los niños han dejado de ser simples espectadores para convertirse en el pilar emocional del show. Para el público salvadoreño, el abrazo de Milan y Sasha fue un recordatorio de que, detrás de la estrella mundial, late una historia de nuevos comienzos y apoyo incondicional.



