
El Gobierno de El Salvador, a través del Ministerio de Agricultura, ha desplegado una ofensiva tecnológica sin precedentes para fortalecer la producción nacional de granos básicos. Actualmente, 22 tractores equipados con implementos de última generación y drones modelo T100 recorren el territorio nacional en la fase de siembra y mantenimiento de cultivos de maíz. Esta apuesta por la mecanización agrícola, que inició oficialmente en noviembre, ya muestra resultados tangibles con plantaciones en pleno crecimiento y un sistema de asistencia técnica permanente que garantiza el uso de semillas de alta calidad genética para maximizar los rendimientos por manzana.

El Ministro Óscar Domínguez ha destacado que estas acciones forman parte del Programa de Aumento a la Producción, una estrategia integral que ha permitido diversificar el campo salvadoreño hacia hortalizas, frutas y café. La meta es clara: alcanzar la soberanía alimentaria y eliminar la dependencia histórica de importaciones, asegurando que el país produzca lo que consume. Gracias a esta visión, durante el año 2025 no se reportó desabastecimiento de alimentos, logrando que El Salvador mantenga la canasta básica más barata y la inflación más baja de la región centroamericana, protegiendo así la economía familiar ante las fluctuaciones del mercado global.
La modernización del sector no se limita a los granos, sino que se extiende a la ganadería mediante programas de mejoramiento genético. La incorporación de sementales de alto valor permitirá el nacimiento de miles de reses en los próximos meses, fortaleciendo el hato ganadero nacional y la producción de lácteos. Este enfoque multidimensional busca romper con el pasado de depender de un solo proveedor extranjero, fomentando alianzas estratégicas internacionales que facilitan una competencia de mercado más justa y dinámica para los productores locales.

Con la siembra de maíz avanzando con fuerza, las autoridades aseguran que habrá suficiente oferta interna para evitar la especulación de precios por parte de intermediarios. Al combinar tecnología de punta con un respaldo estatal directo, El Salvador se posiciona como un referente regional en resiliencia alimentaria. El éxito de estas políticas se refleja en la estabilidad de precios y en un campo que vuelve a ser el motor del desarrollo nacional, garantizando que cada mesa salvadoreña cuente con productos frescos, accesibles y, sobre todo, producidos en tierra propia.



