
El panorama político en Perú enfrenta una nueva sacudida tras confirmarse que el Congreso reunió las 78 firmas necesarias para convocar a un pleno extraordinario. El objetivo central es debatir la moción de vacancia contra el presidente interino, José Jerí, quien asumió el cargo en octubre pasado tras la destitución de Dina Boluarte.
La iniciativa surge en medio de graves cuestionamientos hacia Jerí por presuntos encuentros semiclandestinos con empresarios chinos y contrataciones irregulares en el Palacio de Gobierno. Aunque el Legislativo se encuentra en receso, la normativa permite esta citación excepcional. Sin embargo, para concretar la destitución, los parlamentarios necesitarán alcanzar un umbral de 87 votos, una cifra que aún pone en duda el desenlace del proceso.
La disputa evidencia una fuerte tensión entre bancadas como Perú Libre y Fuerza Popular, que parecen priorizar el cálculo electoral de cara a los próximos comicios. Mientras la ciudadanía observa con escepticismo, el verdadero desafío radica en que quien asuma la sucesión garantice un calendario electoral estable y respeto a la autonomía institucional. Solo un consenso que trascienda la aritmética legislativa podrá devolverle al país la estabilidad democrática necesaria para transitar este periodo de transición.



