
La Casa Blanca emitió este martes una advertencia directa y contundente a las organizaciones criminales en México: no ataquen a ciudadanos estadounidenses. El pronunciamiento surge tras una escalada de violencia detonada por la muerte de un líder del narcotráfico en una reciente redada militar, lo que ha sumido a diversas regiones del país vecino en un clima de inestabilidad.
El presidente Donald Trump utilizó sus plataformas oficiales para presionar al gobierno mexicano, exigiendo una ofensiva más agresiva contra las estructuras delictivas. «¡México debe intensificar sus esfuerzos contra los cárteles y las drogas!», sentenció el mandatario, subrayando que la seguridad fronteriza y la integridad de sus ciudadanos son prioridades no negociables.
Por su parte, el Departamento de Estado ha instado a los estadounidenses que se encuentran en territorio mexicano a seguir estrictamente las directrices de seguridad y alertas de viaje vigentes. La administración estadounidense enfatizó que monitorea de cerca la situación para garantizar que la ola de violencia no afecte a sus connacionales.
Este endurecimiento del discurso ocurre en un contexto donde ambos países buscan fortalecer su cooperación económica, como el reciente acuerdo de eliminación de aranceles, demostrando que, aunque la relación comercial avanza, la seguridad sigue siendo el punto de mayor fricción en la agenda bilateral.



