La nueva carrera espacial: Centros de datos de IA en órbita

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La competencia tecnológica entre China y Elon Musk ha alcanzado una nueva frontera: el espacio exterior. Ante el calor extremo y el colosal consumo energético que genera la Inteligencia Artificial en la Tierra, ambos gigantes planean trasladar la infraestructura de datos a la órbita, aprovechando la energía solar constante del espacio.

China ha presentado un ambicioso plan para construir una «infraestructura de inteligencia digital de clase gigavatio». Su objetivo es establecer una «nube espacial» para 2030, integrando potencia informática y almacenamiento alimentado por energía solar orbital. Para Pekín, esta soberanía digital es un pilar estratégico de su próximo Plan Quinquenal, buscando procesar datos terrestres directamente en el espacio.

Por su parte, Elon Musk y SpaceX proyectan lanzar satélites con centros de datos de IA en apenas dos o tres años. Musk sostiene que la generación solar orbital es hasta cinco veces más eficiente que en la Tierra, al no haber nubes ni ciclos nocturnos. Gracias a los cohetes reutilizables de SpaceX, el costo de transporte —el mayor obstáculo de esta misión— se ha reducido drásticamente, dándole una ventaja competitiva inicial.

Quien domine esta infraestructura controlará la próxima capa de la economía digital. No es solo una cuestión de eficiencia; es una lucha por el dominio energético y tecnológico que definirá quién gestionará la inteligencia del futuro desde el firmamento.

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