
El lunes 2 de marzo de 2026, los mercados financieros estadounidenses demostraron una notable capacidad de recuperación tras un inicio de jornada turbulento. El crudo de referencia estadounidense se disparó un 6,3%, cerrando en $71.23 por barril, impulsado por el temor de que el conflicto con Irán ralentice el flujo mundial de petróleo y agrave la inflación global.
A pesar de que el S&P 500 llegó a caer un 1,2% al inicio de la sesión por el desplome de aerolíneas y cruceros (como Norwegian Cruise Line, que cayó un 10,6%), el índice logró cerrar con una ligera ganancia de menos del 0,1%. Esta recuperación se explica por la fortaleza de las empresas energéticas como Exxon Mobil y el repunte de gigantes tecnológicos como Nvidia (+2,9%).
Los inversionistas se mantienen cautelosos; mientras el oro subió un 1,2% como refugio, el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años escaló al 4,04%. Este aumento en los rendimientos sugiere que la persistente inflación podría impedir que la Reserva Federal recorte las tasas de interés pronto. Históricamente, el mercado tiende a recuperarse tras eventos geopolíticos, pero el «techo» de los $100 por barril de petróleo sigue siendo la señal de alarma que vigilan los analistas de Wall Street.



