

España despide con profunda tristeza a Gemma Cuervo, quien ha fallecido en Madrid a los 91 años. Con una trayectoria que superó las seis décadas, Cuervo se consolidó como una figura imprescindible del teatro, el cine y la televisión, dejando un vacío irremplazable en la cultura nacional.
Nacida en Barcelona en 1934, su carrera despegó en el Teatro Español Universitario antes de dar el salto profesional junto a Adolfo Marsillach. Fue cofundadora de su propia compañía junto a su esposo, el también actor Fernando Guillén, protagonizando más de cien montajes que incluyeron obras de Lorca, Valle-Inclán y Camus. Su maestría en las tablas le valió el reconocimiento de la crítica, obteniendo galardones de prestigio como el Premio Max de Honor y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.
Aunque su formación fue teatral, el gran público la abrazó gracias a la televisión. Tras participar en más de 200 entregas de Estudio 1, alcanzó una popularidad arrolladora en su madurez dando vida a la entrañable Vicenta en Aquí no hay quien viva. Su elegancia, profesionalismo y cercanía la convirtieron en un icono intergeneracional que, incluso en sus últimos años, se mantuvo conectada con sus seguidores a través de las redes sociales. Se va una actriz irrepetible, pero su legado permanece en la memoria colectiva.



