
Este sábado, una marea humana ha tomado las calles de Estados Unidos bajo el lema “No Kings” (No a los reyes). La movilización, que abarca desde las grandes metrópolis hasta pequeños pueblos rurales, protesta contra las políticas del presidente Donald Trump, el elevado costo de vida y la escalada bélica contra Irán.
Desde Filadelfia hasta San Francisco, miles de ciudadanos denuncian lo que consideran un abuso de poder autoritario. En St. Paul, Minnesota, la manifestación cobró un tinte histórico con la presencia de figuras como Bruce Springsteen, quien calificó al estado como una “inspiración” frente a la “pesadilla reaccionaria”. Acompañado por iconos como Joan Baez y Jane Fonda, el evento recordó la tensión vivida meses atrás durante la Operación Metro Surge.

En Washington D.C., manifestantes marcharon desde Virginia hacia el National Mall con tambores y marionetas satíricas del gabinete presidencial, mientras que en la costa oeste abundaron banderas de Ucrania e Irán. La protesta no es solo doméstica: en ciudades como París, Berlín y Madrid, miles se unieron al clamor contra la guerra y la autocracia. Para los organizadores, como el veterano Naveed Shah, la lucha por la democracia que comenzó en las calles estadounidenses se ha convertido ahora en una crisis globalizada.




