
En un giro inesperado de política exterior, el presidente Donald Trump afirmó que no se opondrá a que Moscú suministre petróleo a Cuba. Las declaraciones surgieron mientras el mandatario regresaba a Washington desde su residencia en Mar-A-Lago, señalando que, a pesar de considerar que la isla tiene un régimen corrupto, no impedirá el paso de cargamentos destinados a cubrir necesidades básicas de la población como calefacción y refrigeración.
Actualmente, el buque ruso Anatoly Kolodkin se dirige al puerto de Matanzas con aproximadamente 650,000 barriles de crudo. Este envío representa un alivio crítico para la administración de Miguel Díaz-Canel, quien recientemente reportó tres meses sin importaciones de combustible, situación que ha provocado un racionamiento severo de gasolina y constantes apagones en todo el territorio cubano.
Esta apertura ocurre en un contexto complejo, tras el bloqueo previo de suministros venezolanos y las amenazas de aranceles a países que auxiliaran a la isla. Washington ha flexibilizado temporalmente ciertas restricciones hacia Rusia para estabilizar el flujo energético global, impactado por tensiones internacionales. Aunque otros buques como el Sea Horse fueron desviados recientemente, la llegada del Anatoly Kolodkin parece contar con el visto bueno del ejecutivo estadounidense para mitigar la crisis energética en el Caribe.



