
La ciencia ha decidido poner bajo la lupa un fenómeno tan antiguo como las relaciones humanas: el malentendido romántico. Un estudio de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU), liderado por el psicólogo Marius Stavang, revela que hombres y mujeres procesan las señales de interés de formas opuestas, lo que pavimenta el camino directo a la temida «friendzone».
Tras encuestar a 1,300 jóvenes, la investigación concluyó que los hombres tienden a sobreestimar sistemáticamente el interés sexual de las mujeres. Para ellos, cualquier gesto de amabilidad puede interpretarse como una invitación romántica. Por el contrario, las mujeres suelen subestimar las intenciones de ellos, percibiendo el cortejo como una simple amistad.
Esta divergencia tiene una raíz evolutiva basada en la «teoría de la gestión del error». Para el hombre, el interés femenino se percibe como un recurso escaso, por lo que prefieren arriesgarse a malinterpretar una señal antes que perder una oportunidad. Las mujeres, al recibir mayor atención, desarrollan filtros más estrictos para seleccionar y rechazar sutilmente.
Para evitar la frustración, Stavang recomienda comunicación abierta y cautela. Mientras ellos deben entender que compartir tiempo no implica deseo, ellas podrían notar que la insistencia en la exclusividad suele esconder algo más. Al final, la claridad es la única vacuna contra el doloroso «¿pero si solo somos amigos?».


