
El presidente Donald Trump sacudió nuevamente el escenario geopolítico al anunciar este miércoles que Irán ha solicitado formalmente un cese al fuego. A través de su plataforma Truth Social, el mandatario estadounidense condicionó cualquier tregua a la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz, una vía vital para el comercio mundial de crudo que permanece bloqueada tras el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero.
Trump describió al nuevo líder iraní como alguien «mucho menos radicalizado y más inteligente», pero mantuvo una postura implacable. «Lo consideraremos cuando el estrecho de Ormuz esté libre y despejado. Hasta entonces, seguiremos bombardeando a Irán hasta la aniquilación», sentenció, advirtiendo que los ataques continuarán hasta que el régimen regrese «a la Edad de Piedra».
Este anuncio se produce a las puertas de un discurso televisado a la nación, donde se espera que Trump detalle su plan de retirada, previsto para realizarse en un plazo de dos a tres semanas. Según el mandatario, los objetivos estratégicos —incluyendo frenar el programa nuclear iraní— están cerca de cumplirse. Además, reiteró su presión hacia la OTAN y aliados asiáticos, instándolos a tomar el control del estrecho por su cuenta, mientras cuestiona la relevancia de Estados Unidos en la organización transatlántica.



