
Este Viernes Santo, 3 de abril de 2026, el corazón de la capital salvadoreña se transformó en un escenario de fe y solemne recogimiento con la procesión del Santo Entierro. La consagrada imagen del Cristo Yacente, trasladada en su urna desde la histórica Parroquia El Calvario, congregó a cientos de fieles nacionales y extranjeros que acompañaron el recorrido en un ambiente de paz y seguridad sin precedentes.

El solemne cortejo procesional avanzó por puntos emblemáticos como la Plaza Libertad, la Iglesia El Rosario y la moderna Biblioteca Nacional de El Salvador (BINAES). Un momento culminante fue el paso de la urna sobre la alfombra más larga del país, elaborada con esmero por las comunidades locales, simbolizando el respeto y la devoción hacia el sacrificio de Jesucristo.


Para garantizar el bienestar de los asistentes, el Sistema Nacional de Protección Civil, bajo la dirección de Luis Alonso Amaya, desplegó un robusto dispositivo de asistencia prehospitalaria. Equipos Tácticos, el Cuerpo de Bomberos y cuerpos de socorro como Cruz Roja y Cruz Verde mantuvieron una vigilancia permanente en medio de la alta afluencia. Las autoridades recomendaron a la población mantener la hidratación y el cuido de adultos mayores y niños, permitiendo que esta tradición centenaria se viviera con total tranquilidad y esperanza en el centro de la ciudad.






