
El ambicioso proyecto Botley West, destinado a convertirse en la planta solar más grande de Europa, enfrenta un retraso crucial en su aprobación. El Gobierno británico anunció que la decisión final sobre su construcción en Oxfordshire, Inglaterra, se postergará cuatro meses, fijando el 10 de septiembre como nueva fecha límite para que el promotor presente información adicional.
Con una inversión de 916 millones de euros, el parque busca generar 840 megavatios, suficientes para abastecer a 330,000 hogares. Aunque defensores de las renovables subrayan que la energía solar ahorró a Europa 3,000 millones de euros el mes pasado ante la crisis de precios por el conflicto con Irán, el proyecto ha generado una fuerte división social.
La plataforma «Stop Botley West» denuncia un impacto visual «sin precedentes» y la posible pérdida de terrenos agrícolas cerca del Palacio de Blenheim, patrimonio de la UNESCO. Por su parte, la empresa PVDP asegura que el parque aumentará la biodiversidad en un 70% y es vital para la seguridad energética del Reino Unido.
Mientras expertos de la Universidad de Oxford califican de exagerados los temores sobre la producción de alimentos, el destino de este «océano de cristal y acero» queda en manos de un análisis técnico más profundo.



