
En una jornada que marca un nuevo capítulo en la relación entre el Estado y la sociedad civil, las autoridades rusas han elevado las restricciones sobre dos de las instituciones más emblemáticas del país: la organización de derechos humanos Memorial y el periódico independiente Novaya Gazeta.
La justicia rusa ha calificado formalmente a Memorial —entidad galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2022— como una organización «extremista». Esta designación no solo ratifica su prohibición operativa, sino que también establece un marco legal que podría derivar en consecuencias judiciales para quienes colaboren con el grupo o manifiesten su apoyo. Memorial, nacida a finales de los años 80 para documentar la memoria histórica y la represión, ha enfrentado un entorno legal cada vez más complejo que la llevó a operar parcialmente desde el exterior tras su liquidación formal en 2021.
Simultáneamente, se reportó una intervención de las fuerzas de seguridad en la redacción de Novaya Gazeta, medio reconocido internacionalmente y cuyo entonces director, Dmitri Muratov, recibió el Nobel en 2021. Durante el operativo, se restringió el acceso a los asesores legales y se detuvo a un periodista de investigación. Estos eventos subrayan la transformación del panorama informativo y asociativo en la Rusia actual, donde las entidades surgidas tras el fin de la era soviética enfrentan desafíos sin precedentes para mantener su labor de documentación y difusión.



