
Las tensiones diplomáticas entre Washington y Teherán han sumado un nuevo capítulo tras las recientes conversaciones directas mantenidas en Pakistán. Según informes de medios como Axios y The Wall Street Journal, el gobierno de Estados Unidos solicitó formalmente a Irán un compromiso para cesar el enriquecimiento de uranio durante un período de 20 años, una exigencia que marca un giro estratégico en la administración de Donald Trump.
Anteriormente, la postura estadounidense se centraba en una renuncia indefinida al programa nuclear, pero esta nueva propuesta busca establecer un marco temporal concreto de vigilancia. No obstante, la respuesta de Teherán ha sido distante. Los negociadores iraníes rechazaron el plazo de dos décadas, sugiriendo en su lugar un período de «un solo dígito» (menos de diez años).
Además del desacuerdo sobre el tiempo, Irán se negó a trasladar fuera de su territorio el uranio altamente enriquecido que permanece en instalaciones subterráneas. Las negociaciones concluyeron este fin de semana sin alcanzar acuerdos sustanciales ni resultados concretos. Este estancamiento subraya la complejidad de los lazos bilaterales, mientras la comunidad internacional observa con cautela un proceso que, por ahora, mantiene las posiciones de ambas naciones en puntos diametralmente opuestos.



