
En un proceso judicial de dimensiones históricas, la Fiscalía General de la República ha presentado pruebas contundentes contra 486 cabecillas de la MS-13. El foco principal recae sobre 22 miembros de la denominada «ranfla histórica», señalados como los cerebros detrás de una maquinaria de violencia que ejecutó 9,043 hechos criminales en El Salvador.
Durante la audiencia, testimonios clave reforzaron la tesis fiscal de que la estructura operaba bajo un control vertical absoluto. Según los testigos, ningún integrante de la pandilla tenía autonomía para actuar sin la autorización previa de la cúpula, lo que vincula directamente a los líderes con crímenes de alto impacto.
Puntos clave de la acusación:
- «Válvulas abiertas»: Se les atribuye la orden directa de asesinar a 86 personas en una sola semana de marzo de 2022, detonante del actual régimen de excepción.
- Ataques a la autoridad: El expediente incluye el asesinato de 80 agentes policiales, dos soldados en 2019 y un atentado con granada en el Centro Penal de Ciudad Barrios en 2017.
- Persecución fiscal: Se presentó evidencia sobre la orden de asesinar a un fiscal en Usulután en 2015.
Este juicio busca desarticular la estructura de mando de la pandilla, estableciendo responsabilidades individuales por décadas de terrorismo y control territorial. Las autoridades mantienen el firme compromiso de aplicar justicia ante el volumen sin precedentes de pruebas presentadas.



