
Ante un alarmante repunte del 5 % en los homicidios durante el primer trimestre de 2026, el Gobierno de Honduras ha presentado su nueva estrategia de seguridad para el periodo 2026-2030. Con un registro de 624 muertes violentas hasta abril, la Secretaría de Seguridad busca dar un giro en el combate a las estructuras criminales, priorizando el ataque a sus recursos económicos por sobre la simple captura de individuos.
El plan se cimenta en tres pilares estratégicos:
- Control territorial: Intervenciones basadas en análisis de datos en zonas críticas.
- Inteligencia financiera: El decomiso de bienes y activos para asfixiar la logística delictiva.
- Fortalecimiento de la investigación: Modernización de los cuerpos de inteligencia para desarticular redes complejas.
«No solo capturamos gente, les quitamos su dinero y bienes», enfatizó el alto mando de Seguridad. Sin embargo, el desafío es mayúsculo. Analistas y organizaciones como ASJ y Cristosal advierten que las medidas de «mano dura» y los estados de excepción han mostrado resultados mixtos y generan dudas sobre el respeto a los derechos humanos.
Para que esta estrategia sea efectiva y no solo una respuesta reactiva, expertos coinciden en que el Estado debe garantizar la sostenibilidad institucional, combatir la corrupción interna y acompañar la represión con políticas sociales que prevengan el avance de las pandillas y el narcotráfico.


