
Científicos de todo el mundo han encendido las alarmas ante la inminente formación de un “Súper El Niño” en el océano Pacífico. Este fenómeno climático, potenciado por el calentamiento global, amenaza con desatar condiciones meteorológicas extremas a escala planetaria durante los próximos meses.
Según estimaciones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), existe un 82 % de probabilidad de que este evento alcance proporciones históricas, extendiendo sus impactos críticos y alterando los patrones globales hasta finales de 2026. Los expertos advierten que su intensidad multiplicará las sequías prolongadas, inundaciones devastadoras, olas de calor sin precedentes e incendios forestales destructivos.
En El Salvador, las autoridades ya se encuentran en máxima vigilancia. El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) y la Dirección General de Protección Civil advirtieron que el país sufrirá de manera directa este impacto a través de un marcado déficit de lluvias, temperaturas récord que superarán los 40 °C y olas de calor extremas.
La mayor preocupación oficial radica en el desarrollo de una canícula temprana y prolongada (prevista desde finales de junio), que golpeará con fuerza la agricultura, amenazando la seguridad alimentaria en el Corredor Seco debido a la escasez hídrica y elevando críticamente el riesgo de incendios forestales.



