
El gobierno de Estados Unidos designó oficialmente como organizaciones terroristas al Primeiro Comando da Capital (PCC) y al Comando Vermelho (CV), las dos estructuras criminales más grandes y violentas de Brasil. La medida fue anunciada por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien destacó el carácter transnacional de ambas agrupaciones, así como su responsabilidad en brutales ataques contra civiles, policías y funcionarios públicos.
Esta decisión se tomó a pesar de la firme oposición del mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien ya había manifestado su desacuerdo directamente al presidente Donald Trump durante una visita oficial hace tres semanas. En contraste, el líder opositor conservador Flávio Bolsonaro respaldó abiertamente la iniciativa estadounidense tras sostener un encuentro privado con Trump.
Con esta declaración, que se suma a la de otros grupos de la región como el Tren de Aragua o los cárteles mexicanos, Washington busca habilitar operaciones policiales, de inteligencia y de contrainsurgencia global contra sus líderes. Mientras naciones como Brasil y México rechazan la medida por considerarla una injerencia, gobiernos de países como Ecuador y Honduras se han mostrado a favor de adoptar estrategias similares.



