
Las prácticas de la FIFA para la Copa Mundial de 2026 están bajo la lupa de la justicia estadounidense. Las fiscalías generales de Nueva York y Nueva Jersey citaron judicialmente al organismo regulador tras acusaciones de haber inflado artificialmente los precios de las entradas y de haber inducido a error a los aficionados respecto a la ubicación real de sus asientos.
De acuerdo con las autoridades, el organismo implementó un sistema de precios «dinámicos» según la demanda, incrementando el costo en cerca de 90 partidos en un promedio del 34%. Asimismo, se denuncia la venta posterior de boletos en una costosa categoría «preferente» que alteró la transparencia del proceso inicial.
Las fiscales Jennifer Davenport y Letitia James solicitaron detalles sobre el manejo de la boletería para los ocho partidos fijados en sus estados, incluyendo la gran final del 19 de julio. Davenport criticó que se convirtiera la compra en un «calvario de confusión, escasez artificial y precios desorbitados» a expensas de los ciudadanos. Por su parte, la FIFA declinó realizar comentarios respecto al inicio de esta investigación.



