
La salud pública en El Salvador ha dado un giro histórico tras la inauguración del nuevo Hospital Nacional Rosales. Según el vicepresidente de la república, Félix Ulloa, con esta obra «la salud pública cambió para siempre en el país». Este moderno centro médico cumple la premisa del gobierno de que lo público debe superar a lo privado.
El hospital destaca por su tecnología biomédica avanzada, equiparable a la de países desarrollados. Entre sus innovaciones principales se encuentran la cirugía robótica, un quirófano híbrido y un área especializada para el trasplante de médula ósea. En total, el complejo ofrece atención en 51 especialidades médicas, que abarcan desde cardiología intervencionista y neurocirugía hasta oncología y diversas ramas pediátricas.
Para garantizar un servicio de primer nivel, el centro cuenta con más de 3,200 profesionales de la salud. Este equipo incluye a 200 expertos internacionales encargados de robustecer la atención y capacitar al talento nacional.
Diversas figuras y analistas han reaccionado positivamente ante la magnitud del proyecto, calificándolo como una prueba contundente de que la nación avanza con paso firme hacia el desarrollo y el bienestar social de toda su población.



